Datos
La mayoría de estos datos ya existe. Está en sistemas que nunca se construyeron para hablarse entre sí, en formas que nadie puede leer rápido, y llega después del momento en que hacía falta.
Ocho formas que suele tomar este trabajo. La mayoría de los proyectos son dos o tres a la vez.
Un único almacén alimentado de forma programada, y un modelo encima que nombra las relaciones para que la gente pueda consultarlo sin que un analista traduzca primero.
Ingesta, transformación y conciliación programadas, corriendo donde los datos ya viven.
Un lugar que lee de varios sistemas operativos a la vez, con cada perfil viendo su propia versión.
La pantalla que un equipo deja abierta, con los indicadores que de verdad cambian lo que alguien hace después.
Mover conjuntos grandes entre sistemas sin perder filas, historial ni la posibilidad de conciliar lo que llegó.
Mapas, filtros y drill-downs para material demasiado grande o demasiado granular para leerse como tabla.
Clasificación y extracción de PDFs, escaneos y formularios manuscritos que nunca nacieron como datos.
La capa de recuperación desde la que responde un asistente: chunking, embeddings y permisos, antes de elegir ningún modelo.
Todos estos proyectos empezaron con datos que la organización ya tenía. Ninguno empezó con un problema de almacenamiento.
El Banco Interamericano de Desarrollo monitorea préstamos a través de sistemas operativos que nunca se construyeron para hablarse entre sí. Smart Portfolio lee de todos ellos hacia un único conjunto de indicadores, con reglas de acceso que le dan a cada rol su propia vista de los mismos datos.
Un operador manejaba su negocio entre una plataforma core que sólo exponía SOAP y un CRM que hablaba REST. Construimos un gateway REST sobre la interfaz SOAP para que el resto del parque pudiera leerla siquiera, y después pipelines diarios hacia un warehouse y un modelo semántico, con los dashboards construidos sobre el modelo y no sobre las tablas crudas.
Entregado sobre Microsoft Fabric, con un data engineer en el equipo.
India Policy Insights de Harvard contiene datos de salud y población con una granularidad que derrota a una planilla. Lo construimos como mapas interactivos, para que quien define políticas pueda comparar distritos y encontrar lo que importa sin abrir una herramienta GIS ni preguntarle antes a un analista.
EmpowerHealth corre varios programas de cuidado a la vez, y un reporte semanal llega tarde para cambiar lo que pasa en cualquiera de ellos. La analítica se actualiza mientras los programas corren, así que el equipo ve un programa desviándose cuando todavía hay algo que hacer al respecto.
EmpowerHealth. Analítica en tiempo real sobre programas en paralelo, bajo HIPAA.
La parte difícil de una pantalla de monitoreo no es agregar indicadores. Es decidir cuáles se ganan el espacio, y qué debería hacer que alguien haga cada uno.
La primera pregunta no es qué puedes medir. Es qué se supone que alguien haga distinto cuando un número se mueve. Un indicador que no cambia el comportamiento de nadie es un costo de mantenimiento con un gráfico encima.
En la mayoría de este trabajo, distintos roles tienen derecho a distintas porciones de los mismos datos. Eso no es una capa de permisos agregada al final. Define cómo se construyen los indicadores, y equivocarse después significa reconstruirlos.
Un dashboard construido directo sobre las tablas de origen se rompe la primera vez que una fuente cambia. Un modelo semántico en el medio nombra las entidades y sus relaciones una vez, así las pantallas de arriba siguen siendo legibles y la próxima pregunta no necesita un pipeline nuevo.
SQL Server, Azure SQL y Cosmos DB para cargas relacionales y documentales, PostgreSQL donde el resto del stack ya corre sobre él, y Azure Storage debajo. Modelos semánticos encima, para que las relaciones se nombren una vez en vez de reconstruirse por pantalla.
Azure Data Factory para transferencia y transformación programadas, e integración directa donde un sistema se puede leer en su lugar en vez de copiarlo. Gateways REST sobre interfaces heredadas cuando el sistema de origen no se puede leer de otra forma.
Microsoft Fabric donde la ingesta, el almacenamiento, la transformación, el análisis y la visualización deberían estar en un solo lugar y no en cinco, que es la mayoría de las veces cuando un equipo todavía no tiene una plataforma de datos.
Power BI donde un equipo ya vive ahí, y React donde las pantallas van dentro del producto en vez de al costado. GraphQL cuando una interfaz lee de varios servicios y el control de acceso tiene que vivir en la consulta.
Azure Document Intelligence para PDFs, escaneos y formularios, incluidos registros manuscritos, y Word y PowerPoint generados donde la salida tiene que irse del sistema.
En una sesión de trabajo de 45 minutos mapeamos dónde vive hoy esa respuesta, qué llevaría ponerla en un solo lugar, y si hace falta una pantalla siquiera. Trae la pregunta; nosotros traemos los sistemas que toca.