Educación
Trabajamos con las empresas y organizaciones sin fines de lucro que construyen estos productos, la mayoría de los cuales tiene que funcionar para un estudiante, un docente y un administrador a la vez.
Entre nuestros clientes
Tres productos, cada uno con una mezcla distinta del mismo equipo: investigación, interfaz, modelado de contenido y la plataforma que va debajo.
Teach to One Roadmap se adapta al recorrido de cada estudiante por la matemática de K-12. El modelo se había vuelto más fuerte y la experiencia no había seguido el ritmo: la navegación no era obvia, las opciones se habían multiplicado, y estudiantes y docentes no siempre podían saber en qué trabajar después ni por qué. Rediseñamos la navegación, el sistema visual y la forma en que se muestra el progreso.
EdTech Evidence Exchange recoge evidencia estructurada y anónima sobre cómo rinde de verdad la tecnología educativa en las aulas, para que las instituciones puedan evaluar herramientas antes de adoptarlas. La plataforma tenía que ser lo bastante rigurosa para confiar en ella y lo bastante anónima para que los educadores dijeran la verdad, y usable por gente con roles y niveles de comodidad muy distintos.
Sprouting necesitaba que los educadores crearan, organizaran y publicaran contenido de aprendizaje sin un desarrollador en el medio, y que los estudiantes avanzaran por él sin que nadie les enseñara cómo. Construimos el modelo de contenido, el flujo de edición y la experiencia del estudiante como un solo sistema.
En la mayoría de los mercados, quien usa el software lo eligió, o lo eligió su equipo. En educación la decisión pasó en otro lado, y de ahí se desprenden tres cosas.
Un docente recibe la plataforma en un día de capacitación y se encuentra con una clase la semana siguiente. El producto tiene que ser legible la primera vez, porque la segunda explicación no va a llegar. Eso es una restricción de estructura, no un pedido de tutorial.
Un producto puede ganar el piloto y perder el aula. Lo que convence a un administrador en una demo, todo cobertura, reportes y dashboards, rara vez es lo que hace que un docente lo vuelva a abrir un jueves. Hay que diseñar para los dos, y tiran en direcciones distintas.
No hay un momento en que se declare. El uso se va cayendo, la conversación de renovación se pone más difícil, y para cuando aparece en los números la razón tiene un año. Por eso las decisiones de interfaz que acá parecen chicas no lo son.
En una sesión de trabajo de 45 minutos repasamos a quién tiene que convencer tu producto, quién tiene que convivir con él, y dónde esos dos están tirando en contra. Trae la parte que los docentes se saltean.